Visto en "La république des livres", el estupendo blog de Pierre Assouline.
8 de enero de 2009
No por mucho madrugar amanece más temprano
Visto en "La république des livres", el estupendo blog de Pierre Assouline.
Perpetrado por Paula a las 12:07
2 de enero de 2009
Mi resumen lector de 2008
- Labia, de Eloy Tizón
- Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón
- Tokio blues, de Haruki Murakami
- Nocilla experience, de Agustín Fernández Mallo
- Fuga sin fin, de Joseph Roth
- Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño
- Las interioridades, de Felix J. Palma
- Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas
- Skins, de Alfonso Fernández Burgos
- La vida ausente, de Ángel Zapata
- No logo, de Naomi Klein
- Sicilia, invierno, de Ignacio Ferrando
- The plot against America, de Philip Roth
- Brideshead revisited, de Evelyn Waugh
- The age of innocence, de Edith Wharton
- Derrumbe, de Ricardo Menéndez Salmón
- Le parfum d'Adam, de Jean-Christophe Rufin
- Chesil Beach, de Ian McEwan
- Mil cretinos, de Quim Monzó
- Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa
- Los perros de Tesalónica, de Kjell Askildsen
- Oficios, de Juan Carlos Márquez
- The black prince, de Iris Murdoch
- The brief wondrous life of Oscar Wao, de Junot Díaz
- All the sad young literary men, de Keith Gessen
- La historiadora, de Elisabeth Kostova
- The yiddish policemen union, de Michael Chabon
- La casa de los encuentros, de Martin Amis
- Nosotros, todos nosotros, de Víctor García Antón
- Vida y destino, de Vasili Grossman
- Brief interviews with hideous men, de David Foster Wallace
- El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza
- Remedio para meláncólicos, de Ray Bradbury
- Macbeth, de William Shakespeare
- La metamorfosis, de Franz Kafka
- Consider the lobster, de David Foster Wallace
- El mapa del tiempo, de Feliz J. Palma
- El vacío y el centro, de Ángel Zapata
- La ofensa, de Ricardo Menéndez Salmón
- Norteamérica profunda, de Juan Carlos Márquez
- Reparación, de C.K. Williams
- El canto, de C.K. Williams
- Haikus, de Jack Kerouac
- Poesía completa, de Sylvia Plath
- Pequeños accidentes caseros, de Berna Wang
- Dinero, de Pablo García Casado
- Mercado Común, de Mercedes Cebrián
- Poesía de W.H. Auden
Perpetrado por Paula a las 19:37
1 de diciembre de 2008
Conversación entre las ruinas, de Sylvia Plath
Conversación entre las ruinas
Cruzando el pórtico de mi elegante casa, entras majestuoso,
Con tus salvajes furias, desordenando las guirnaldas de fruta
Y los fabulosos laúdes y pavones, rasgando la red
De todo el decoro que refrena el torbellino.
Ahora, el lujoso orden de los muros se ha desmoronado; los grajos graznan
Sobre la espantosa ruina; bajo la luz desoladora
De tu mirada tormentosa, la magia huye volando como una bruja
Acobardada, abandonando el castillo cuando los días reales amanecen.
Unos pilares resquebrajados enmarcan este paisaje de rocas;
Mientras tú te yergues heroico, con chaqueta y corbata, y yo permanezco
Sentada tranquilamente, con una túnica griega y un moño a lo Psique,
Enraizada en tu negra mirada, la obra se vuelve trágica:
Después de la plaga que ha asolado nuestra heredad,
¿Qué ceremonia de palabras puede enmendar todo este estrago?
And now for something (not) completely different... in English:
Conversation Among the Ruins
Through portico of my elegant house you stalk
With your wild furies, disturbing garlands of fruit
And the fabulous lutes and peacocks, rending the net
Of all decorum which holds the whirlwind back.
Now, rich order of walls is fallen; rooks croak
Above the appalling ruin; in bleak light
Of your stormy eye, magic takes flight
Like a daunted witch, quitting castle when real days break.
Fractured pillars frame prospects of rock;
While you stand heroic in coat and tie, I sit
Composed in Grecian tunic and psyche-knot,
Rooted to your black look, the play turned tragic:
Which such blight wrought on our bankrupt estate,
What ceremony of words can patch the havoc?
Cuanto más lo leía, más me parecía entrar en la atmósfera del poema, más me internaba en un universo que ni es el mío ni me pertenece, pero que puedo rozar con las yemas de los dedos a la vez que rozo la página. Cuanto más lo leía, más lo interiorizaba, pese a que soy tan lega en cuestiones poéticas que se me escapa casi todo el significado de las cosas.
Qué difícil es traducir la poesía. Qué fácil es perder las imágenes, qué casi imposible mantener la sonoridad y el ritmo. Cómo me gustaría conocer todos los idiomas del mundo para poder leer todos los poemas tal y como fueron concebidos.
Esta noche, otro poema.
Perpetrado por Paula a las 11:16
23 de noviembre de 2008
In mediaS (;-)) res
Me fascina el frío. He legado a veces a pensar que el frío dice la verdad sobre la esencia de la vida. Detesto el verano, el sudor de las suegras despatarradas por las arenas del circo de las playas, los arroces al sol, los pañuelos para el sudor. Me parece que el frío es muy elegante y se ríe de una manera infinitamente seria. Y el resto es silencio, vulgaridad, hedor y gordura de caseta de baño. Me fascinan los copos suspendidos en el aire. Amo las ventiscas, la espectral luz de la lluvia, la azarosa geometría de la blancura de las paredes de esta casa, donde reina el más gélido frío existencial.
Perpetrado por Paula a las 19:07
3 de noviembre de 2008
El frenesí creativo, esas novelas que no tendría que comprar y, por supuesto, el presidente de los EEUU
Después me vino a la cabeza el NaNoWriMo (National Novel Writing Month), un evento que consiste en un montón de gente que se pone a escribir una novela de mínimo 50000 palabras durante el mes de noviembre. ¿Frenesí creativo,o locura global? Hablo un poco más de ello en mi columna de esta quincena.
Creo que no todos somos susceptibles de ser poseídos por el mismo tipo de frenesí creativo. Creo que el modo de crear es terriblemente dependiente de la idiosincrasia de cada cual, de sus manías, de sus horarios y costumbres y, por supuesto, de sus posibilidades (tanto materiales como intelectuales). Admiro lo prolífico que es Bradbury, pero al mismo tiempo admiro la precisión matemática de Rulfo, que publicó tan poco, pero tan bueno.
Lo que no admiro en absoluto es la verborrea de Jed Rubenfeld y su infumable interpretación del asesinato. Ganas me dan de interpretar su asesinato, literariamente, por supuesto. Después de 50 páginas ya estaba a punto de que se me cayera el libro de las manos. Decidí darle 100 páginas más (tiene como 600). Todavía no he llegado a ese hito, pero estoy a punto de dejarlo anyway. Qué cambios de punto de vista más sensacionales (y más chapuceros) en medio de las escenas. Qué imagenes de Sigmund Freud tan tópicas. Qué narradores mezclados tan incoherentes. Qué trampas a cuenta del asesinato. Qué forma tan burda de intentar captar la atención del lector adelantándole con un narrador en tercera persona lo que el protagonista en primera no puede ver. Pfffff. Lo dejo pero ya.
Perpetrado por Paula a las 8:17
7 de septiembre de 2008
Tercer asalto
Expiraba una tarde sumamente calurosa de comienzos de julio cuando un joven abandonó el cuartucho que alquilaba en el pasadizo S. y encaminó sus pasos, lentamente y como indeciso, hacia el puente K.
Había tenido la suerte de eludir el encuentro con su patrona en la escalera. Su cuchitril, que más parecía un armario que una habitación, se hallaba justo bajo el tejado de una casa de cinco plantas. El apartamento de su patrona, quien, además de alojamiento, le proporcionaba pupilaje completo, daba al rellano del piso inferior, de modo que nuestro joven había de pasar por fuerza, siempre que salía a la calle, por delante de la puerta de su cocina, habitualmente abierta de par en par. Y cada vez que esto sucedía, el joven experimentaba cierta vergonzante impresión de malestar y cobardía que le hacía torcer el gesto. Estaba muy entrampado con la patrona, y temía tropezarse con ella.
Perpetrado por Paula a las 22:06
22 de agosto de 2008
Lecturas veraniegas (entre todo lo demás)
Luego sufrí para terminar "All the sad young literary men", que había comprado por Amazon porque me gustó la portada y el título, pero que ha resultado bastante tostón. Otro día disertaré escupitajísticamente sobre algunas primeras novelas que tienen un tufillo inevitable a experiencias personales pasadas por el tamiz del Word.
Ahora estoy dándole al bueno de Michael Chabon. Mi primera experiencia. De momento bien, divertida. Me apetecía leer novela negra y, aunque este sindicato de policía yiddish no es exactamente lo que esperaba, es muy entretenido.
A ver si me lo termino en un par de días, que me está esperando David Foster Wallace, mi nueva tradición veraniega.
Perpetrado por Paula a las 16:34
15 de junio de 2008
Presentación de Sicilia, Invierno
Perpetrado por Paula a las 13:01
26 de mayo de 2008
Pequeños accidentes caseros, Berna Wang
El poema era este, que reproduzco aquí porque me parece maravilloso.
Pequeños accidentes caseros
Me hice un tajo en un dedo cuando cocinaba.
Luego me despellejé otro dedo al abrir una botella.
Hoy me he raspado la pierna con el pico de la mesita.
Así que me he puesto seria:
he reunido en asamblea a todos los objetos de mi casa
y les he dicho que ya sé
que me muero de la pena,
que tengo el corazón en carne viva,
que ya sé
que no soy más que una herida que sangra tristeza,
que hasta respirar me duele porque él no me ama
como le amo yo;
en fin: que no hace ninguna falta, les he dicho,
que me lo recuerden también ellos
cada día.
Berna Wang, Pequeños accidentes caseros
adamaRamada ediciones, 2004
Perpetrado por Paula a las 18:20
20 de mayo de 2008
Sicilia, invierno
Supongo que la cosa empezó, allá por el verano de 2006, cuando, junto con otros compañeros, me apunté a un taller de "Creatividad y Literatura" en la Escuela de Escritores. El curso duraba un mes, tenía varios profesores y Nacho daba dos clases. Entonces a mí ya me sonaba su nombre como ganador de varios premios importantes, aunque casi todos los que estábamos en aquel curso éramos novatos en esto de los talleres y muchos nombres del mundillo del relato actual nos sonaban a chino.
Nacho ha sido más que un excelente profesor para nosotros (si alguno de los compañeros se pasa por aquí, podrá atestiguarlo). Ha sido otro compañero más, con el que hemos compartido lecturas, cañas y alguna que otra inocentada. Hemos brindado con champán por sus premios (y algunos de los nuestros, también), hemos engullido bombones mientras leíamos relatos con los dedos manchados de chocolate, nos hemos reído hasta no poder seguir leyendo, hemos compartido libros fantásticos y chismes, y casi dos años de mucho trabajo literario en el que todos hemos crecido como escritores (y creo que también como personas).
Ninguno dudábamos de que el nuevo libro de Nacho iba a ser excepcional, porque, la verdad, no recordamos haber leído nada suyo que no sea muy bueno (si lo hay, lo tiene muy, pero que muy bien escondido...).
He leído "Sicilia, invierno" a saltos en cinco trayectos de metro en los últimos dos días. Cada uno me daba para aproximadamente dos cuentos y algo, de los once que forman el libro, más el anexo con notas. Cuando el metro llegaba a su destino y tenía que cerrar el libro, me resistía. Quería seguir caminando con él en la mano, leer un párrafo más, empezar ese nuevo cuento que me aguardaba donde había dejado el marcapáginas, protegido por una hoja salpicada de ramas, y cuyo título anticipaba otro mundo en el que sumergirse, en el que jugar con las leyes de Mendel, con tubos de pintura o pasear por el Retiro a horas intempestivas.
Esta tarde he llegado a casa buscando las llaves en el bolso con una mano, porque con la otra sostenía el libro mientras terminaba de leer el apéndice de notas, pequeñas pinceladas que clarifican el proceso creativo de cada relato. Enseguida me han entrado ganas de escribir. Unas ganas mastodónticas, compulsivas, como las de una yonqui a la que le falta la dosis. La buena literatura hace eso para mí: me impulsa a crear, a intentar alcanzar los límites más altos posibles, a superar a Nacho (el maestro) en un alarde de osadía, inconsciencia, narcisismo o fiebre, yo qué sé.
Así que ahora solo estoy esperando a terminar este post un poco panegírico y otro poco envidioso (a medias sano, a medias en proceso de curación) para lanzarme sobre la hoja en blanco y dejarla hecha un asco a base de letras y signos de puntuación. Y mañana, recomendar el libro a todo el que me pregunte. Porque es estupendo, y eso no lo digo porque yo sea del club de fans de Ignacio Ferrando.
Perpetrado por Paula a las 19:43
11 de marzo de 2008
Impresiones a salto de mata sobre Roberto Bolaño
Pero hete aquí que me encuentro ahora mismito leyendo su libro de cuentos "Llamadas telefónicas", y me está gustando muchísimo. Aunque tengo que decir que no me lo imaginaba así. Tampoco sé exactamente cómo me lo imaginaba, pero esos cuentos tan metaliterarios sobre escritores y concursos me han encantado. Todavía no estoy ni a la mitad del libro, pero promete, y mucho. Ya me están entrando ganas de leer más de él.
Creo que pensaba que sería más fantástico. Me pregunto por qué.
Perpetrado por Paula a las 9:31
6 de marzo de 2008
Adquisiciones
Hoy he comprado la parte dos de la dichosa Nocilla. No la voy a leer de inmediato, porque ando terminando otras cosas y tengo pendiente un par para este mes, pero es probable que, cuando la coja, la liquide de una sentada (si es fácil de leer como la primera parte).
Perpetrado por Paula a las 22:23
3 de febrero de 2008
El hueco que deja el diablo, fragmento
JIM Y MARY
Alexander Kluge, El hueco que deja el diablo
Perpetrado por Paula a las 16:33
10 de enero de 2008
El castillo en el bosque, bis
Ya no puedo más.
Y el caso es que el principio estaba bien, era entretenida toda esa historia de los abuelos y padres y tíos y primos de Hitler, funcionaba, estaba bien contada. Eso sí: en cuanto apareció el diablo como narrador (cuando el narrador hasta el momento me había gustado tanto), se me desinflaron todas las expectativas. Fue como el famoso deus ex machina. Si el diablo es el que está moviendo los hilos, ya no vale, es hacer trampa.
El caso es que me ha recordado a algo que yo hubiera escrito hace años (salvando las distancias, claro). Una pequeña manipulación que me habría hecho gracia y que hasta me habría parecido una buena idea. Pero no hay como ver la paja en el ojo ajeno...
Así que me paso a Murakami. Tokyo blues. Ya os contaré.
Perpetrado por Paula a las 11:46
3 de enero de 2008
De Nocilla hasta los codos
Un amigo al que he martirizado con mi curiosidad por el dichoso libro durante meses ha acabado por regalármelo, y por eso yo he acabado por leerlo. Justo cuando otra persona me había hablado mal de él y ya casi lo daba por descartado. Pero es que yo soy una curiosa impertinente (sí, impertinente), y en el fondo le tenía ganas, así que me lo he leído en un par de tardes y, la verdad, me ha gustado. No entusiasmado, pero después de tanto barullo y torbellino mediático, esperaba algo muchísimo peor. Ahora, ahora matizo.
La forma tampoco es innovadora, ahí a alguno se le ha ido la pinza. Me viene a la cabeza Perec con su "La vida instrucciones de uso". Por ahí he leído referencias a "Rayuela" (aunque esa sí que es una novela, y MENUDA novela) y a algo de Foster Wallace que no he leído. Tal vez se ha hablado de "revolución literaria" porque la innovación formal parece que estuviera de capa caída por estos lares --habría que ver dónde pone el ojo cada uno--, y un pequeño soplo de aire fresco se eleva a la categoría de un huracán de fuerza 5. No sé si todo se le va en la forma, si es un globo vacío. La forma sí que distrae mucho, al menos a mí, que me distraigo con nada.
Pero tiene su gracia, yo creo que se lee bien. A pesar de los saltos de lugar, tiempo, género, personajes, hay los suficientes elementos comunes como para seguir una cierta línea de continuidad (el desierto, los árboles, los zapatos colgados de ese árbol, todos los personajes que pasan por la US50 y por Carson City, que son casi todos, los coches americanos).
Resumiendo, que no está tan mal. No lo llamaría enésima maravilla literaria del mundo, pero a mí me parece que el engarce funciona. Aunque sería mejor que nadie se fiara de mi opinión, que yo para estas cosas soy muy parcial y un poco desastre.
Perpetrado por Paula a las 22:10
27 de diciembre de 2007
Un poema de Reparación, de C.K. Williams
CRISTAL
Pensaba que ahora ya habría pasado,
como todo pasa antes o después, pero aún me ocurre
que cuando de repente me topo con mi imagen en un cristal, siento una especie de sacudida, un temblor. Miro rápidamente a otro sitio.
Últimamente, desde que murió mi padre y me acerco a su edad,
lo veo primero a él, y tengo que fijar bien la vista para reconocerme.
He llegado a pensar que mi preciosa singularidad se estaba diluyendo,
pero aún más duro, más cruel que eso, es la manera en que, cuando era joven,
creía cuando mirabas debías poner en ello sentido,
algo más serio, con mayor sustancia: me fijaba en mi pobre rostro
y pensaba, "Todavía no está ahí". Parece que aún lo hago.
¿Qué es lo que no está? ¿La belleza? No es probable. ¿Sabiduría? Menos.
¿Acaso vivimos o intentamos vivir con la intención de embellecernos?
Todo lo que veo por mi parte son los restos de mis otros rostros fracasados.
Pero puede que lo que busquemos sea justamente una mirada menos hiriente:
No un "Todavía no está ahí", sino algo así como "Ya llegará, tranquilo".
Y ahora in English, por eso de la versión original:
GLASS
I'd have thought by now it would have stopped,
as anything sooner or later will stop, but still it happens
that when I unexpectedly catch sight of myself in a mirror,
there's a kind of concussion, a cringe; I look quickly away.
Lately, since my father died and I've come closer to his age,
I sometimes see him first, and have to focus to find myself.
I've thought it's that, my precious singularity being diluted,
but it's harsher than that, crueler, the way, when I was young,
I believed how you looked was supposed to mean,
something graver, more substantial: I'd gaze at my poor face
and think, "It's still not there". Apparently I still do.
What isn't there? Beauty? Not likely. Wisdom? Less.
Is how we live or try to live supposed to embellish us?
All I see is the residue of my other, failed faces.
But maybe what we're after is just a less abrasive regard:
not: "It's still not there", but something like "Come in, be still".
Perpetrado por Paula a las 19:56
El castillo en el bosque
Andaba buscando el dichoso poemario "Reparación" de C.K. Williams, premio Pulitzer del 2000, que no conseguía encontrar en ningún sitio, y me dirigía ya a la caja con él, dispuesta a no mirar ni a izquierda ni a derecha para evitar más tentaciones, cuando me llamó la atención un ejemplar de "The castle in the forest" que alguien había dejado abandonado entre el "Seda" de Baricco y el último Matilde Asensi. Probablemente se trataba de alguien que había decidido no comprarlo en el último momento. Qué fácil excusa sería decir que me dio penita verlo allí tirado y que decidí adoptarlo.
El caso es que me lo llevé, y empecé a leerlo ayer mismo. Por fin una novela que tenía verdaderas ganas de leer. Es mi primer Mailer, no sé si podría haber empezado por otro más famoso o más reconocido, pero lo cierto es que, a pesar de que no he llegado más que a la página 40, ya me he dejado atrapar por ese narrador un poco tramposo, que cuenta las cosas en el orden que le conviene y que nunca llega a desaparecer del todo mientras habla de los antepasados de Hitler y no de sí mismo. Divertido, en un sentido que no tiene que ver con la risa, sino con el entretenimiento. Todavía me faltan otras 450 páginas, o así. A ver qué tal se da.
Perpetrado por Paula a las 11:48
15 de diciembre de 2007
Seamos benévolos... pero sin pasarse
Por otro lado, Littell ha tenido la buena o mala suerte de que la traducción de su novela al español haya coincidido con la edición de Vida y destino, de Vasili Grossman, otra novela sobre la II Guerra Mundial, esta vez vista desde la perspectiva de Rusia, que trata de forma mucho más cercana el sufrimiento.
Perpetrado por Paula a las 19:12