10 de enero de 2008

El castillo en el bosque, bis

Ya no puedo más.

Estoy harta de demonios y ángeles y grandes maestros diabólicos, y de nombres graciosos y un poco escatológicos para dios, de abejas, conversaciones interminables y aburridísimas sobre cómo cuidar una colmena, de miradas siniestras de niños de ocho años. Vamos, que lo dejo. En la página 180, más o menos. Ya he aguantado bastante.

Y el caso es que el principio estaba bien, era entretenida toda esa historia de los abuelos y padres y tíos y primos de Hitler, funcionaba, estaba bien contada. Eso sí: en cuanto apareció el diablo como narrador (cuando el narrador hasta el momento me había gustado tanto), se me desinflaron todas las expectativas. Fue como el famoso deus ex machina. Si el diablo es el que está moviendo los hilos, ya no vale, es hacer trampa.

El caso es que me ha recordado a algo que yo hubiera escrito hace años (salvando las distancias, claro). Una pequeña manipulación que me habría hecho gracia y que hasta me habría parecido una buena idea. Pero no hay como ver la paja en el ojo ajeno...

Así que me paso a Murakami. Tokyo blues. Ya os contaré.


8 de enero de 2008

Año nuevo en sincolumna.com

Esta semana estoy de vuelta en www.sincolumna.com con un nuevo artículo de carácter (cómo no) escupitajístico. Tiene por título "Analogías musicales" y habla sobre Wassily Kandinsky, la pintura de las vanguardias de principios del siglo XX y sobre cómo los artistas de la época encontraron inspiración y soporte teórico en la música y sus estructuras.

Toma ya. Si es que como me líe la manta a la cabeza...

6 de enero de 2008

Treinta y dos cortos sobre Glenn Gould

Vía 3 quarks daily he descubierto un vídeo sobre esta película de la que nunca había oído hablar, y eso que es de 1993: Thirty two short films about Glenn Gould. Me ha parecido maravilloso, y ya estoy rebuscando a ver cómo consigo hacerme con la película completa, aunque he visto que todos los vídeos están en YouTube.




Glenn Gould fue un pianista extraordinario, excéntrico, maniático, virtuoso, precoz, innovador, incomprensible a veces. Una figura que siempre me ha fascinado (incluso escribí un cuento sobre él y sobre las maravillosas Variaciones Goldberg de J.S. Bach).

El actor que interpreta a Glenn Gould en la película, Colm Feroe, a quien he visto haciendo de malo en no sé cuántos telefilmes y películas tirando a regulares, me parece sensacional en el papel. A pesar de que no guarda ningún parecido con el original, su actitud física y sus gestos son tal cual los he visto en los múltiples vídeos de Glenn Gould que circulan por ahí. Tengo que ver el resto de los cortos, pero este es maravilloso.

Qué hallazgo tan estupendo. Un buenísimo regalo de reyes.

3 de enero de 2008

De Nocilla hasta los codos

Me he pasado la mitad del año 2006 leyendo artículos, opiniones, comentarios sobre esta dichosa Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo, y en un fin de semana, el último del año, me he ido a encontrar de pronto con las primeras opiniones de conocidos que habían leído el libro y con un ejemplar en mis manos.


Sentía cierto repelús ante la idea de comprarlo, ya se sabe que los críticos a veces se entusiasman con cada cosa... y ese afán de notoriedad que ha acompañado al libro (me niego a llamarlo novela, porque no me parece que lo sea) en su trayectoria me tiraba un poco para atrás, la verdad. Me había dicho a mí misma que esperaría hasta recibir una opinión de primera mano de alguien cuyo criterio valorase, y entonces decidiría si lo compraba o no... o si esperaba a que la biblioteca lo comprase (opción en general más recomendable para economías sumergidas en los vaivenes del euribor como la mía).

Un amigo al que he martirizado con mi curiosidad por el dichoso libro durante meses ha acabado por regalármelo, y por eso yo he acabado por leerlo. Justo cuando otra persona me había hablado mal de él y ya casi lo daba por descartado. Pero es que yo soy una curiosa impertinente (sí, impertinente), y en el fondo le tenía ganas, así que me lo he leído en un par de tardes y, la verdad, me ha gustado. No entusiasmado, pero después de tanto barullo y torbellino mediático, esperaba algo muchísimo peor. Ahora, ahora matizo.

Parece que, como la historia está ambientada en el extranjero (EEUU principalmente), eso genera de entrada cierta fascinación, "extrañamiento". ¿Funcionaría igual si la carretera de la que habla estuviera en el desierto de los Monegros y los personajes fueran de algún pueblo de Castilla, y tuvieran nombres como Manolo, Pepe o Lola? Me da que no.

Se le ha colgado el título de "nueva novela", "mejor novela", "novela del siglo XXI", pero oye, que no es una novela. Eso creo. Es más bien un conjunto de historias, como microcuentos (con todo lo imprecisa que es esa definición), microensayos, punchlines. Muchas palabras científicas como en los anuncios de detergente, para que compres lo que te venden.

La forma tampoco es innovadora, ahí a alguno se le ha ido la pinza. Me viene a la cabeza Perec con su "La vida instrucciones de uso". Por ahí he leído referencias a "Rayuela" (aunque esa sí que es una novela, y MENUDA novela) y a algo de Foster Wallace que no he leído. Tal vez se ha hablado de "revolución literaria" porque la innovación formal parece que estuviera de capa caída por estos lares --habría que ver dónde pone el ojo cada uno--, y un pequeño soplo de aire fresco se eleva a la categoría de un huracán de fuerza 5. No sé si todo se le va en la forma, si es un globo vacío. La forma sí que distrae mucho, al menos a mí, que me distraigo con nada.

Pero tiene su gracia, yo creo que se lee bien. A pesar de los saltos de lugar, tiempo, género, personajes, hay los suficientes elementos comunes como para seguir una cierta línea de continuidad (el desierto, los árboles, los zapatos colgados de ese árbol, todos los personajes que pasan por la US50 y por Carson City, que son casi todos, los coches americanos).

La única referencia local, a una gasolinera de Albacete, en realidad está disfrazada de americana. El personaje toca la guitarra eléctrica, hace bolas de papel para que rueden por la calle como en un pueblo del oeste, se le acercan las tres chicas surferas en su coche americano. Que sea Albacete es casi un chiste, porque no está hablando de nada local, y todas esas referencias a los "Dodge" y otras marcas tienen que ser intencionadas, aunque chocan con el imaginario rural común.

Resumiendo, que no está tan mal. No lo llamaría enésima maravilla literaria del mundo, pero a mí me parece que el engarce funciona. Aunque sería mejor que nadie se fiara de mi opinión, que yo para estas cosas soy muy parcial y un poco desastre.

31 de diciembre de 2007

Deseos y deberes (literarios) para el 2008

1. Amarás la literatura sobre todas las cosas. Bueno, se permite que ames otras cosas, como la música, el cine, la comida o el sexo, pero cuidadín, no te vayas a despistar.

2. No tomarás el nombre de Proust (Faulkner, Auster, Gogol...) en vano.

3. Santificarás las fiestas y las aprovecharás para escribir la dichosa novela que no acabas de arrancar, en lugar de tumbarte a la bartola.

4. Honrarás a tu padre y a tu madre, y a tus amigos, y a tu perro, sobre todo cuando tengan que soportarte cuando te atasques con la historia y te sientas miserable y te preguntes por qué demonios crees que puedes escribir algo que merezca la pena y que aporte algo, cuando tienes por detrás toda una Historia de la Literatura (con mayúscula) que te mira amenazadoramente desde tus estanterías de Ikea.

5. No plagiarás, ni con la excusa de la metaliteratura.

6. No cometerás actos impuros con el objetivo de publicar tu libro (o bueno, tú verás).

7. No procrastinarás (aunque te tiente mucho esa serie de la tele que te acabas de bajar de la mula)

8. No harás que tu protagonista se despierte de un sueño al final de la historia, ni ocultarás información con fines fraudulentos, ni le harás trampas al lector.

9. No consentirás pensamientos ni deseos danbrownianos (ni en momentos de debilidad. No. No aceptamos domingo de resaca).

10. No codiciarás los premios literarios ajenos... o solo un poquito.

27 de diciembre de 2007

Un poema de Reparación, de C.K. Williams

Confieso que no sé casi nada de poesía, que no sé analizarla y muchas veces tampoco comprendo lo que el poeta quiere decir. Pero con la poesía me pasa como con el arte moderno: me dejo llevar por las sensaciones que me provoca.

Así que dejo por aquí un poema que me ha provocado sensaciones diversas. Es de "Reparación", de C.K. Williams, recién editado por Bartleby Ediciones, y recién adquirido por mí (ayer mismo).


CRISTAL

Pensaba que ahora ya habría pasado,
como todo pasa antes o después, pero aún me ocurre

que cuando de repente me topo con mi imagen en un cristal, siento una especie de sacudida, un temblor. Miro rápidamente a otro sitio.

Últimamente, desde que murió mi padre y me acerco a su edad,
lo veo primero a él, y tengo que fijar bien la vista para reconocerme.

He llegado a pensar que mi preciosa singularidad se estaba diluyendo,
pero aún más duro, más cruel que eso, es la manera en que, cuando era joven,

creía cuando mirabas debías poner en ello sentido,
algo más serio, con mayor sustancia: me fijaba en mi pobre rostro

y pensaba, "Todavía no está ahí". Parece que aún lo hago.
¿Qué es lo que no está? ¿La belleza? No es probable. ¿Sabiduría? Menos.

¿Acaso vivimos o intentamos vivir con la intención de embellecernos?
Todo lo que veo por mi parte son los restos de mis otros rostros fracasados.

Pero puede que lo que busquemos sea justamente una mirada menos hiriente:
No un "Todavía no está ahí", sino algo así como "Ya llegará, tranquilo".


Y ahora in English, por eso de la versión original:


GLASS

I'd have thought by now it would have stopped,
as anything sooner or later will stop, but still it happens

that when I unexpectedly catch sight of myself in a mirror,
there's a kind of concussion, a cringe; I look quickly away.

Lately, since my father died and I've come closer to his age,
I sometimes see him first, and have to focus to find myself.

I've thought it's that, my precious singularity being diluted,
but it's harsher than that, crueler, the way, when I was young,

I believed how you looked was supposed to mean,
something graver, more substantial: I'd gaze at my poor face

and think, "It's still not there". Apparently I still do.
What isn't there? Beauty? Not likely. Wisdom? Less.

Is how we live or try to live supposed to embellish us?
All I see is the residue of my other, failed faces.

But maybe what we're after is just a less abrasive regard:
not: "It's still not there", but something like "Come in, be still".


(Inciso: me maravilla el idioma inglés con esas palabras tan pequeñas que son capaces de decir tanto. A veces me gustaría ser capaz de escribir en inglés, pero no lo domino lo suficiente).

Más de C.K. Williams y "Reparación" aquí, aquí, y aquí. Y un poema inédito (en inglés), aquí.

El castillo en el bosque

Llevaba unos cuantos meses oyendo hablar de este libro. Me parece recordar que, antes incluso de que saliera publicado en Estados Unidos, mientras Norman Mailer todavía lo estaba escribiendo, ya se hablaba de él. Y es que todos sabemos la atracción que despiertan en nosotros (me incluyo en el saco) ciertas figuras históricas, sobre todo las más oscuras. Porque este libro habla de Hitler, y de una hipótesis fantástica planteada por Mailer sobre su árbol genealógico.



Aún así, no pensaba comprármelo... todavía. Pero el caso es que ayer crucé "accidentalmente" la puerta de la Casa del Libro de la calle de Alcalá -qué eufemismo eso de "accidentalmente", cuando debería reconocer que nunca es accidental, sino que huelo la presencia de los libros cerca, y siempre encuentro alguna razón para engañarme a mí misma, traspasar la puerta y acabar comprando algo.

Andaba buscando el dichoso poemario "Reparación" de C.K. Williams, premio Pulitzer del 2000, que no conseguía encontrar en ningún sitio, y me dirigía ya a la caja con él, dispuesta a no mirar ni a izquierda ni a derecha para evitar más tentaciones, cuando me llamó la atención un ejemplar de "The castle in the forest" que alguien había dejado abandonado entre el "Seda" de Baricco y el último Matilde Asensi. Probablemente se trataba de alguien que había decidido no comprarlo en el último momento. Qué fácil excusa sería decir que me dio penita verlo allí tirado y que decidí adoptarlo.

El caso es que me lo llevé, y empecé a leerlo ayer mismo. Por fin una novela que tenía verdaderas ganas de leer. Es mi primer Mailer, no sé si podría haber empezado por otro más famoso o más reconocido, pero lo cierto es que, a pesar de que no he llegado más que a la página 40, ya me he dejado atrapar por ese narrador un poco tramposo, que cuenta las cosas en el orden que le conviene y que nunca llega a desaparecer del todo mientras habla de los antepasados de Hitler y no de sí mismo. Divertido, en un sentido que no tiene que ver con la risa, sino con el entretenimiento. Todavía me faltan otras 450 páginas, o así. A ver qué tal se da.