20 de enero de 2008

Magnífico Monteverdi

Esta semana había escrito para la web de www.sincolumna.com un artículo sobre la teoría de los afectos renacentista que hablaba de la relación entre la música y el texto. He tenido que busca un par de vídeos para acompañarlo y me he encontrado con esta pieza maravillosa de Claudio Monteverdi que forma parte de sus Vísperas de 1610.

Es un Magnificat a 7 voces que yo solía cantar en mi casa con la partitura antes de saber que el coro en el que canté durante varios años y en el que yo ya no estaba (circunstancias) lo estaba montando. Qué sofocón, estuve a punto de volver solo para cantar esa obra... pero no lo hice (igual algún día sí, estaría bien). Así que hoy me lo he vuelto a cantar en casa. Las siete voces no, claro, solo la de soprano ;-)


Parte I:

Parte II:


PD: ¿Por qué le pondría yo que eran diez voces? ¿En qué obra andaría pensando?

7 comentarios:

Herman dijo...

Hola, Paula. Aunque con cierto retraso, permíteme felicitarte por tus cuentos publicados en El síndrome Chéjov. Me gustó especialmente el último. Y sobre todo, me agradó tu actitud lúdica y diletante. Creo que el secreto para escribir bien está ahí, en saber jugar con las palabras, y en no ceñirse forzosamente a un estilo o a una temática.
Hoy he colgado en mi bitácora un texto de color amarillo, hermanastro de tu texto azul. Te invito a que lo leas.
Un beso de quien te antecedía en los inéditos del síndrome.

Ar Lor dijo...

M a g n í f i c o, el artículo de "sin columna". Me ha afectado.

Paula Lapido dijo...

Hola Herman, había leído tu cuento amarillo cuando saliste en los inéditos, me encanta. Me alegro de que te gustasen los míos.
Lo de la diletancia y el jugueteo, no sé, es que la pose del escritor maldito no va con mis lozanas mejillas, me parece a mí --aunque eso no quita que no se sufra escribiendo, seguro que sabes de lo que hablo. Pero alardear de los sudores fríos y de las páginas en blanco cuando hay tanto, tantísimo con que llenarlas... aunque sea repetido je je

Ar Lor, vaya, hombre, me alegro que les tengas tanto apego a mis escupitajos de erudición. Espero que también te haya gustado la música ;-)

Recaredo Veredas dijo...

Buen artículo, Paula. Gracias por reivindicar los fundamentos de nuestra cultura. Saludos.

Paula Lapido dijo...

Gracias Recaredo. La verdad es que, si nos ponemos a pensarlo, qué diferentes seríamos si no hubieran existido los griegos, ni la iglesia cristiana (por mal que les pese a algunos...).

El Viajero Solitario dijo...

Interesante el artículo, Paula. Gracias por compartir a Monteverdi con nosotros.
Y, ciertamente, si no hubieran existido los griegos, ni la iglesia cristiana, ni..., todo hubiera sido diferente. Lo que no queda claro es si habría sido peor. Visto lo visto, parece que el camino seguido no ha resultado demasiado acertado.
Y que conste que no tengo nada contra los griegos.
Saludos.

Paula Lapido dijo...

Está claro que es imposible saber dónde habríamos acabado si no hubieran existido los griegos, ni los romanos, ni si los bárbaros germanos hubiesen invadido su imperio, ni si Constantino no hubiera decidido hacer del cristianismo la religión estatal. Y no sé si tiene mucho sentido elucubrar si habría sido mejor, ya que no tenemos ni idea de cómo podría haber sido.

Lo que yo quería hacer era recordar la importancia histórica y cultural de ciertos elementos de nuestra cultura occidental, fijándome sobre todo en la música --que no se parecería nada a lo que tenemos si no hubiera existido una religión institucionalizada. De hecho, en otras civilizaciones no existe un desarrollo musical parecido ni de lejos, aunque las razones para que suciedera así en Europa seguro que son mucho más complejas y tienen en cuenta otros factores. Con el arte pasa algo parecido. La historia artística de Europa es riquísima en todos los aspectosha estado ligada de forma indisoluble al cristianismo.

Sin embargo, eso desde luego no tiene nada que ver con nuestras opiniones acerca de esos elementos o instituciones (sobre todo creo que aquí hablamos de la iglesia), o cómo queramos que afecten o dejen de afectar a nuestra vida y al presente.

Y es que solo de pensar en que no existan las obras de Bach, o que Bach mismo no hubiera existido, me dan ganas de echarme a llorar :D