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4 de agosto de 2008

Noche de cuentos en el Bukowski Club

El Bukowski Club es un garito del color de la sangre espesa. Tiene collages en sus paredes y un cartel muy cachondo que anuncia una "solución habitacional" de 8 metros cuadrados en venta en el barrio al módico precio de 60000€.

En el Bukowski Club solo venden cerveza Mahou, o eso dicen en su web, y quién puede querer otra cosa que cerveza Mahou en un garito de Malasaña.

En el Bukowski Club hay casi que ponerse de lado para entrar por la puerta, pero tienen aire acondicionado (y cómo se agradece en un Madrid en el que las suelas se te quedan pegadas al asfalto).

En el Bukowski Club te recibe Carlos Salem con su pañuelo negro en la cabeza a lo escritor maldito, y si traes aspiraciones de escritor tú también --maldito o no, ya se sabe que no todos valemos, ni tenemos nariz burroughsiana--, te apunta en una lista con los demás. Luego te subes a un atril de piernas de mujer con medias de rejilla y te pegas al micrófono, y lees, y todo el mudno te escucha, y cuando terminas hasta te aplauden sinceramente.

Esta foto un poco fantasmal es lo mejor que pudo hacer ayer mi teléfono móvil. Steve Redwood leía una historia sobre los colgantes y el hombre en el Paraíso.


Anoche Carlos Salem también leyó, un cuento sobre los taburetes malditos de un bar de Malasaña. Una no puede evitar preguntarse en cuál estuvo sentada y, dado que me han entrado ganas de volver, me da que fue en el de la adicción. Muy de Hank, por otra parte.

17 de febrero de 2008

Mi nuevo gadget

Vuelvo por estos lares después de un pequeño período de saturación laboral que me ha impedido escribir en el blog, responder a los comentarios y hasta comentar en los blogs de los amigos y conocidos. Tengo el Google Reader a tope de lecturas por hacer, así que espero ponerme al día en breve.

Hoy lo que quiero contar es mi experiencia de primera mano con uno de esos gadgets de tinta electrónica de los que había hablado hace un par de meses.

Por casualidades de la vida, he conseguido hacerme con un Sony Reader Digital Book, recién traído de E.E.U.U. y casi calentito de fábrica (aquí no lo venden). Es una versión un poco más moderna del Sony Reader que comentaba en mi post anterior. Creo que tiene más memoria y, al parecer, el refresco de la página es más rápido y mejor.


Lo cierto es que el aparato es más pequeño de lo que había imaginado (incluso a pesar de haber consultado las medidas en la web de Sony), pero es todo un descubrimiento. Estoy encantada con él. Acepta varios formatos de fichero (RTF, PDF, TXT y un formato nativo de Sony), tiene tres tamaños de texto (aunque la posibilidad de hacer zoom está restringida para algunos PDFs, dependiendo de cómo hayan sido creados). La navegación es muy sencilla y pesa muy poco.

La única queja que podría tener es que la pantalla no fuese un poco más grande, pero lo cierto es que se ve muy bien. Apenas tiene brillos y no cansa la vista en absoluto. La batería de momento veo que le está durando bastante, lo llevo usando un par de semanas y de momento todavía está a la mitad.

Ando probando el cacharro con Tristram Shandy de Laurence Sterne, y Macbeth de Shakespeare, pero aún estoy experimentando con los formatos de fichero. Por ejemplo, los libros que te puedes descargar del Proyecto Gutenberg no tienen un formato apropiado para el Sony Reader Digital Book. Están indentados y paginados para otro dispositivo, aunque siempre existe la posibilidad de utilizar alguna macro de Word o similar que lo reformatee (también estoy probando por ahí). Y, en cualquier caso, supongo que el auge de estos dispositivos de tinta electrónica hará que empiecen a cargar los ficheros con otros formatos más apropiados.

No hay demasiado material en español, pero he encontrado una web con libros gratis en el formato nativo de Sony (BBeB) que tiene un montón de cosas interesantes. Sony tiene una tienda online donde se pueden adquirir libros modernos en su formato nativo, y hay otro montón de tiendas online donde se pueden descargar en formato PDF. Amazon por supuesto también suministra libros electrónicos, pero tengo que ver si el formato es compatible con el Sony Reader Digital Book o no, porque ellos tienen su propio lector, el Kindle.

Habrá que ver si por aquí alguien se anima a montar algo similar. Yo apostaría por La casa del libro, Fnac o El corte inglés (aunque la librería de estos últimos me parezca un despropósito de desorganización y best-sellers). Creo que estamos en el principio de una nueva tecnología que se va a convertir en algo imprescindible con el tiempo. Si no, echadle un vistazo a este vídeo que me mandaron hace unos días:



Yo ya no salgo de casa sin mi e-book.

19 de diciembre de 2007

Regalos de navidad culturetas

Como estoy suscrita a la revista Eñe, la editorial La Fábrica, me envía montones de correos electrónicos de publicidad sobre sus ediciones y demás. He de decir que normalmente no les presto demasiada atención, más que una pasadita visual rápida, y de ahí a la papelera, pero ayer recibí uno que me pareció interesante, sobre todo viendo los tiempos navideños que corren y lo difícil que es innovar en esto de los regalos.

Los de La Fábrica, que tontos no son, han combinado el concepto de cesta navideña con el del típico regalo multiuso: el libro (la colonia también es un clásico, pero aquí estamos hablando de una editorial). Así que se han inventado el concepto de "cesta cultural".

A mí me parece buena idea, aunque me haría más gracia si una librería como la Casa del Libro lo ofreciese a sus clientes, con la posibilidad de configurar tu cesta como quieras, igual que El Corte Inglés te permite comprar un cofre de cremas para mami y tú puedes elegirlas, o igual que las cestas tradicionales de Navidad. O, ya metidos en materia, por qué no poder preparar una cesta de navidad con cualquier producto de Fnac, de Amazon o incluso de El Corte Inglés. Nada de comprar las cosas por separado, no, un paquete bien envuelto, con su cesta de mimbre incluida y su gran lazo rojo, enviado a domicilio si el cliente lo solicita.

Entonces, por ejemplo, en vez de regalarle el dichoso cofre de cremas a mi madre, igual me decantaba por una cesta navideña en la que figurase "Vida y destino", de Vasili Grossman, la nueva edición de "Bartleby el escribiente" de Nordica Libros y esa estupenda nueva traducción de "La montaña mágica" que apareció hace un par de años. Aunque para no quedar demasiado pedante y, como concesión a lo tradicional, tal vez incluiría también una caja de polvorones y una botella de sidra.

24 de noviembre de 2007

La nueva lectura electrónica

Parece que debemos prepararnos porque ha llegado la nueva revolución tecnológica: el lector digital Amazon Kindle.

En la web de Amazon se explica en qué consiste este nuevo dispositivo, con vídeos demostrativos y hasta uno que detalla un test de caída (para que veamos qué le pasaría a nuestro Kindle si se estrellase contra el suelo).

La verdad es que el aparatejo me ha parecido bastante curioso, y los de Amazon se han preocupado por describirlo bien y que se vea cómo se puede utilizar en distintos entornos. De hecho, he sufrido una compulsión tecnológico-freakie y he estado a punto de sacar la tarjeta de crédito.

Lo que no me gusta tanto es que no soporte formatos tan útiles y comunes como el PDF (a ver, ¿quién no se ha bajado algún libro en PDF alguna vez?). Hay algún "truquillo" para conseguirlo que consiste en convertir los PDFs a otro formato, pero es un incordio, cuando por poco más podrían haberlo habilitado (ya habrá algún cracker en algún sótano del mundo pensando en cómo hacerlo, por otra parte). Está bien lo de poder comprar libros online (solo en Amazon, claro...). Tener que pagar por los feeds de blogs o por consultar los diarios online, cuando puedes hacerlo gratis desde cualquier ordenador, me parece abusar un poco. Mucho.

En ese sentido, me parece que anda más encaminado el Sony Reader, de próxima aparición.

También proporciona conexión WiFi, y hasta permite reproducir MP3 (el Kindle también, con ciertas limitaciones) y fotos. Se le pueden añadir tarjetas de memoria (SD o MemoryStick; el Kindle también soporta tarjetas SD). No incorpora un teclado, pero a mí personalmente no me resulta de excesiva utilidad un teclado en una herramienta de lectura. Los de Amazon lo justifican diciendo que puedes utilizarlo para buscar cuando quieres comprar, buscar en los libros que tienes almacenados o para tomar notas mientras lees. Fíjate, eso último sí me parece interesante, aunque yo cuando leo suelo anotar lo que me surja en una libreta Moleskine (porque soy una esnob) que luego puedo consultar sin necesidad de hacer referencia al libro.

Como me guío mucho por la estética a la hora de comprar gadgets, a mí me gusta más el Sony Reader que el Kindle (y hay otras opciones más caras, como el iLiad, que cuesta el doble). Aunque todavía hay que ver cómo evoluciona la cosa, yo, que soy una impaciente, ya estoy pensando en mi auto-regalo de Navidad.

Sin embargo, a mí lo que más me gusta del mundo es ir a una librería (Pasajes en Madrid es una de mis favoritas) y tocar los libros. Mirar el grosor del papel, tocarlo y comprobar si es áspero o suave, la tinta, la tipografía, oler los libros, escoger el volumen que esté más intacto, sentir cómo cruje cuando se abre por primera vez. Es una manía, pero yo no dejaría de comprar libros por ningún gadget del mundo.