13 de agosto de 2008

El binomio fantástico

Por alguna razón curiosa de la naturaleza, el bochorno de agosto, o la lluvia de Perseidas, este verano me ha dado por Bach y Debussy. Pero no cualquier Bach y Debussy, sino por el Preludio de la Suite Inglesa nº2 BWV 807 y el Claro de Luna.

Vete a saber de dónde viene esa combinación. Quizá del armario donde guardo las partituras, amontonados unos popes de la música encima de otros, cogiendo polvo durante la mayor parte del año y dándose codazos mutuamente para sobrevivir al encierro, hasta que llega el solsticio de verano, a mí se me encienden los dedos con rayos X como a Supermán y me entran ganas de pulsar teclas en blanco y negro.

Vete a saber de dónde saqué yo a Debussy, porque a Bach siempre acabo volviendo como Nietzsche a la locura. Pero hacía unos mil trescientos años y dos semanas que no tocaba esa suite. Y qué decir de Debussy, con quien hice mis pinitos cuando estudiaba y a quien no he sido capaz de volver a poner cabeza en todos estos años, quizá porque es demasiado sutil y yo tengo muy poca paciencia (ay, esa cathédrale engloutie).

Así que las tardes de los calambres en los dedos me siento en la banqueta mal ajustada (se inclina más de un lado que de otro), quito el fieltro rojo y empiezo con una conversación ligera con Johann Sebastian, que es tan culto y tan intelectual, siempre en su sitio, como un buen caballero barroco:



(Lo digo, no puedo evitarlo: no me gusta nada cómo pone las manos este Ivo Pogorelich, cómo acelera por la sola razón de acelerar, como si dijera: nena, este soy yo, mírame)

Y al rato, cuando ya he tenido suficiente charla matemática, hago una visita al bueno de Claude, que a primera vista puede parecer antipático pero, en el fondo, solo es tímido, y tiene esos ojos tan dulces:



(Esta versión no está mal, pero la luz de la luna parece ser muy popular entre los youtuberos y a Arturo Benedetti Michelangeli se lo han dejado arrinconado en una esquinita).

Ya veremos si el otoño me sorprende con estas dos piezas en mi repertorio. Si vencen a las siestas, a las olimpiadas, si pueden más que la segunda temporada de Dexter o que las historias recalcitrantes con título en lenguas muertas y basadas en ilustraciones de M.C. Escher (esto requiere explicación, pero es tarde y todavía no he cenado).

Veremos.

4 comentarios:

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Bach y Debussy: fantástico binomio, desde luego...
Saludos,
Diego

Beatriz Alzola dijo...

Hacía años que no escuchaba ese Claro de Luna. ¡Qué delicadeza! En días oscuros todos los rayos son bienvenidos, pero algunos, además de ayudarnos a encontrar un camino, calientan el corazón. ¡Espero escucharte en alguna ocasión!

A la vuelta hablamos de nuestro amigo Dexter y de Michael C. Hall, si quieres ;)

Disfruta, disfruta y si tienes un rato libre, disfruta un poco más.

Herman dijo...

No sabía, Paula, que también tocabas el piano. Me alegra descubrirlo. Casualmente, yo también soy pianista. Y más casualmente aún, toqué en el último curso de la carrera la segunda Suite Inglesa de Bach. Una obra maravillosa. Aunque tampoco me gusta demasiado cómo la interpreta el bueno de Pogorelich. Un saludo afectuoso.

Paula dijo...

Buenas, me asomo por aquí un ratito robando wifi para saludar, dar las gracias a las visitas --sobre todo a las nuevas y también a las inesperadas ;-) y decir que las vacaciones sientan estupendamente a todas las partes del cuerpo.

Bea, todavía no he podido empezar a ver la segunda temporada de Dexter, mis amigos los torrentes (los electrónicos) no se han portado bien conmigo estos último días, así que tendré que esperar a volver a casita y hacerles unos cariñitos para que terminen con los episodios que me faltan.

Herman, yo toqué la 2ª Suite Inglesa de Bach creo que en 5º o 6º, cuando estudiaba. La verdad es que hace mil años de eso, pero sigue siendo una obra que me encanta.
Respecto al bueno de Ivo, lo cierto es que tengo una extensísima colección de Naxos de obras para piano, y da la (mala) casualidad de que casi todo Bach lo interpreta él, junto con medio Chopin y algo de Liszt. Me estresa de solo oírle --me pregunto en qué estaba yo pensando cuando compré aquellos CDs...