15 de septiembre de 2008

¿A quién leeremos ahora que David Foster Wallace ya no está?

Me lo pregunto desde ayer: ¿quién podrá ocupar el hueco que DFW deja en la literatura contemporánea? ¿Habrá alguien que se atreva a llamarse su sucesor, su igual, incluso su némesis?


¿O nos hemos quedado huérfanos de bromas infinitas, nosotros pequeños niños con el pelo raro?

2 comentarios:

Jaime Miranda dijo...

Esto sí es jodido... a medida que voy para mayor se muere la gente cuya foto pego en mi nevera (con la esperanza de poder oler el perfume de su encanto, de contagiarme aunque sólo fuera un poco, no de su gloria, sino de su talento...) Comprar un libro recién editado de David Foster Wallace parece que es algo supuestamnete divertido que no volveré a hacer... el hombre que escribía sobre mitología local ahora es parte de la mía. Adios David. Ve al cielo de los que juegan con las palabras. El infierno de los suicidas no es para ti. Si acaso para los que te dejaron colgarte. Eniame una historia divertida por medio de la escritura automática que me haga olvidar a los hombres repulsivos de la industria editorial (sí, va con segundas)Prometo comprar un equipo al que le funcionen mejor las teclas para dedicarte un poco de prosa. Aunque sea mala.

Paula dijo...

Gracias :)

Nunca se me había ocurrido pegar fotos de mis autores favoritos en la nevera. A veces me ha parecido hasta peligroso (o influenciador, o malo para la moral, por eso de las comparaciones) incluso coger uno de sus libros y mirarlo, sobre todo mientras yo estoy intentando perpetrar algo. Pero tal vez el quid de la cuestión está en la forma de mirar. No con envidia (aunque sea sana), sino con aspiraciones. Con ambición porque, aunque sea una palabra tan denostada por estas latitudes (véase la envidia nacional), es necesaria. Imprescindible, tal vez.

PD: Lo del equipo al que le funcionen mejor las teclas ya sabes que es una excusa vil. Solo necesitas un folio y un bolígrafo.
Te lo digo yo, que si no tengo un rotulador Pilot azul de punta fina (y otro negro) y un Moleskine de tapa dura dedicado, no me siento igual :D