26 de octubre de 2008

Mi reino por una almáciga

Resulta que el humor no es universal. Ni siquiera es local, sino personal e intransferible, particular y a veces, incluso, estacional. Lo que te hace gracia un día por influencia de los biorritmos, la primavera, el amor o incluso las copas, al día siguiente o al cabo de un rato te parece una estupidez supina. Las bromas con las que te desternillabas en el colegio te resultan ridículas cuando terminas la facultad y encuentras bobas las películas de Ben Stiller que divierten tanto a todo el mundo, pero te sigues riendo hasta el paroxismo con el sketch de las empanadillas de Martes y Trece, a pesar de que lo has visto decenas de veces.

Y lo peligroso que es pensar que el humor es universal cuando tienes que hacer un regalo. Cuando vas a una librería y compras “El color de la magia” de Terry Pratchett, con el que has pasado ratos de verdadero dolor de barriga, pides que te lo envuelvan y lo entregas con una sonrisa que enseña los dientes, porque es gracioso, muy gracioso, y ni se te pasa por la cabeza que la otra persona pueda echarle esa mirada que no llega a disimular del todo y que traiciona su impresión de que aquello le parece lamentable.

O el riesgo que entraña para la Amistad (con mayúsculas) el organizar una velada freakie para ver el "Rocky Horror Picture Show" o un maratón de los Monty Python y que se apunte algún colega más o menos despistado a quien no le haga gracia, y tú desternillándote con el resto de tus amigos freakies, y el otro/a con cara de poker, disimulando los bostezos y emitiendo alguna sonrisa tímida que otra, por eso de mimetizarse con la masa.



Aunque también puede suceder al revés, y que alguien te recomiende con todo su buen corazón el último de Eduardo Mendoza, que te lo leas y ni te arranque una sonrisa, y la única solución para quitarse de encima la incomodidad sea salir a la calle en plena noche, con luna llena a poder ser, y echar a correr despavorida gritando: ¡Nnnni!

7 comentarios:

ericz dijo...

Que chucho me has dado, porque tengo en la mochila La ciudad de los prodigios , y parece larguisima..... espero no clavarme.

Paula dijo...

Ese justo no lo he leído. Leí "La aventura del tocador de señoras" (o algo así) y "El misterio de la cripta embrujada" hace muy poco, pero no me hicieron ninguna gracia, aunque tengo amigos que se parten de risa con este tipo. En fin...

manuespada dijo...

El humor es algo complicadísimo. A mí particularmente no me hacen ni puñetera gracia Los Morancos, ni el sketch de la empanadilla, de hecho, creo que Martes y 13 nunca me hicieron gracia, me sentía como un bicho raro con los amigos cuando se partían, sólo me gustaban sus caracterizaciones, pero eso era más mérito de los maquilladores. Lo que menos soporto es el humor histriónico ese que hacían de los ruiditos y los gestito, bufff. En cambio Gila me encanta, igual que los chistes de Eugenio, pero los monólogos del Club de la Comedia me parecen rosquillas. Tuve una época que escribí monólogos para actores, y en unas salas se partían de risa, y en otras, con el mismo monólogo, el silencio era lastimoso y cruel, sobre todo para el pobre actor, claro.

Bea Alzola dijo...

¡Anatema! ¡Anatema!

Uno no se puede preciar de ser auténtico freak si no disfruta como un puerco en charco de barro con The Rocky Horror Picture Show ¡Qué disfrute! ¡Qué deleite! Hace un mes la vi de nuevo y me volvió a parecer un pequeño milagro de ironía y valentía para su época... ¡y el musical es anterior!

¡Gracias por los enlaces! Esta mañana es más soleada gracias a ellos.

Paula dijo...

Manu, a mí con los Morancos me pasa igual: no me hacen ni pizca de gracia, pero una amiga mía que era del mismo parecer resulta que acabó de profesora de instituto en Andalucía y, en cuanto llevaba unos meses por allí (en un pueblo pequeñísimo lleno de curiosidades locales), le empezaron a hacer una gracia de muerte. Es lo que tiene el humor cultural, supongo.

Bea, no sé si sabes que hay un garito al lado de Gran Vía donde escenifican el Rocky, con el "kit de accesorios" (el arroz para la boda, el periódico para la lluvia, etc.). Es de morirse de risa!!!

Jaime Miranda dijo...

No sé... te dije que Mendoza me hacía gracia -ya sé que soy mas bruto que tú, que me gusta beber Mahou y que hubo un momento en el que viví dentro de la versión cañí de una peli de Blakeduards-y me escupiste con educación... y aún así, te has dejado con el que me ha parecido uno de los libros peor manufacturados del autor (por cierto, la ciudad de los prodigios es un libro "bonito", echa un poco d voluntad, ericz) Así que ahora te toca ser franca (ahora pienso..¿no hablabas de m, verdad? yo no pude recomendarte el aproximamiento a Mendoza por la puerta del Pomponioflatulentoese...)
A mí TP y su color de la magia me repatean los hígados... a mí me ha dado por la Poppybrite y por el de los Karamazov.. y además estoy borracho.
Gracias a Diós no todo el muendo piensa lo mismo. De hecho, en Madrid gobierna el faraón, y nadie que conozca reconoce haberle votado...
por cierto, ¿para cuando un fragmento de la teoría del todo rondará la red?
ME voy a dormir la mona.
Jodida borrachera.

Paula dijo...

La verdad es que la dichosa cripta forma parte de la lista de lecturas del taller (de hecho, era la primera), y al tocador de señoras lo sufrí cuando salió el libro. El título me hacía gracia y me pareció una buena idea --grave error, según se demostró hacia la página 50, o puede que antes.

Y desde luego, no hablaba de ti :) ¿Cuándo te he escupido con educación (o sin ella!)??? Ayyy el alcohol, qué malo es!!!