1 de diciembre de 2008

Conversación entre las ruinas, de Sylvia Plath


Hace nada más que un par de semanas que compré la edición de Bartleby de la poesía completa de Sylvia Plath, y ayer, después de leer los dos prólogos (el de Ted Hugues y el del traductor Xoán Abeleira) solo me dio tiempo a leer el primer poema, que es este:

Conversación entre las ruinas

Cruzando el pórtico de mi elegante casa, entras majestuoso,
Con tus salvajes furias, desordenando las guirnaldas de fruta
Y los fabulosos laúdes y pavones, rasgando la red
De todo el decoro que refrena el torbellino.
Ahora, el lujoso orden de los muros se ha desmoronado; los grajos graznan
Sobre la espantosa ruina; bajo la luz desoladora
De tu mirada tormentosa, la magia huye volando como una bruja
Acobardada, abandonando el castillo cuando los días reales amanecen.

Unos pilares resquebrajados enmarcan este paisaje de rocas;
Mientras tú te yergues heroico, con chaqueta y corbata, y yo permanezco
Sentada tranquilamente, con una túnica griega y un moño a lo Psique,
Enraizada en tu negra mirada, la obra se vuelve trágica:
Después de la plaga que ha asolado nuestra heredad,
¿Qué ceremonia de palabras puede enmendar todo este estrago?

And now for something (not) completely different... in English:

Conversation Among the Ruins

Through portico of my elegant house you stalk
With your wild furies, disturbing garlands of fruit
And the fabulous lutes and peacocks, rending the net
Of all decorum which holds the whirlwind back.
Now, rich order of walls is fallen; rooks croak
Above the appalling ruin; in bleak light
Of your stormy eye, magic takes flight
Like a daunted witch, quitting castle when real days break.

Fractured pillars frame prospects of rock;
While you stand heroic in coat and tie, I sit
Composed in Grecian tunic and psyche-knot,
Rooted to your black look, the play turned tragic:
Which such blight wrought on our bankrupt estate,
What ceremony of words can patch the havoc?

Y, después de leerlo en español, lo leí en inglés, y de nuevo en español dos veces, tres más en inglés, buscando tanto las diferencias como las exactitudes (yo soy lo más lejano a una traductora que hay, pero el penúltimo verso: "which such blight..." no me termina de convencer en español; aunque el sentido no se pierda, es tan distinto).

Cuanto más lo leía, más me parecía entrar en la atmósfera del poema, más me internaba en un universo que ni es el mío ni me pertenece, pero que puedo rozar con las yemas de los dedos a la vez que rozo la página. Cuanto más lo leía, más lo interiorizaba, pese a que soy tan lega en cuestiones poéticas que se me escapa casi todo el significado de las cosas.

Qué difícil es traducir la poesía. Qué fácil es perder las imágenes, qué casi imposible mantener la sonoridad y el ritmo. Cómo me gustaría conocer todos los idiomas del mundo para poder leer todos los poemas tal y como fueron concebidos.

Esta noche, otro poema.

3 comentarios:

Ar Lor dijo...

Es dificilísimo. Yo con poemas que me encantan, y estén escritos en griego, en persa o en inglés, uso, podríamos llamarlo así "el método de mínimos cuadrados", utilizando las distintas traducciones para ajustar lo más cabalmente posible el poema y hacerme una idea de por dónde iban los tiros.

Jaime Miranda dijo...

¿Cómo van los ¡oh!rrores al vacío?

Paula dijo...

Pues van, progresan adecuadamente, como dirían por ahí. Lo cual quiere decir que sufro, pero con gusto, que en eso consiste (si no, para qué). Ya te contaré más, por aquí no divulgo información clasificada ;-)